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Haru Nakayama y Asís García Mazariegos son una especie de rara avis en Pepe Rojo. Entrenan todos los días con chavales de 18-19 años. Y lo hacen con la misma energía y vitalidad  que ellos, incluso con parecida ilusión. Pero a sus espaldas hay temporadas y temporadas en la División de Honor, golpes, ensayos, victorias y derrotas. Son, probablemente, los dos jugadores con más edad de la Liga. Y ahora mismo son claves en sus equipos.

Naka ha jugado los dos últimos encuentros, ambos en tierras vascas, como titular en el VRAC Quesos Entrepinares. «Me encuentro muy bien. No he dejado nunca de entrenar y estaba preparado físicamente», señala el talonador de 44 años y con 24 temporadas en la máxima categoría.

Asís regresó la temporada pasada a los campos después de cinco retirado. Y desde entonces no ha parado de dar puntos al Hermi El Salvador. «Me encuentro mejor que el año pasado y muy cerca de cuando lo dejé», se sincera el tercera línea de 41 años y con 20 en la División de Honor.

Ambos son la voz de la experiencia en los vestuarios, la continuación de los entrenadores dentro del campo.

«Sé el rol que cumplo. Cuando es necesario juego y cuando no, no», concreta Nakayama que, con Barnes y Alberto Blanco lesionados y Miejimolle con la sub 19, ha tenido que entrar como titular en la delantera. El sábado en Hernani junto a Peisi y Urban, dos jugadores de la casa. «A Diego Merino le conozco desde hace años. Hemos sido compañeros y ahora la relación debe ser entrenador-jugador.

Solo puedo agradecerle la confianza que me está dando», señala el talonados, titular en Gernika y Hernani, y que ya jugó 60 minutos en Vigo, y algunos menos ante Ordizia y Bathco. «Por suerte, salvo problemas musculares, no he tenido nada importante. Ahora ya miramos mes a mes, aunque me gustaría aguantar esta y la próxima temporada para cumplir 25 años en la División de Honor», añade un jugador al que le encanta competir, «sea en Honor, con el B o en Regional».

Algo parecido le ocurre a Asís. «Era el más veterano de la Liga hasta que Haru ha vuelto», bromea. La suya es una historia que se paró, deportivamente hablando en 2007. «Había mucha presión, llevaba muchos años, estaba cansadísimo y coincidió con el nacimiento de mi segunda hija», recuerda. De hecho, estuvo un par de temporadas sin subir a entrenar pero con el crecimiento de sus niñas poco a poco volvió el gusanillo y las ganas por vestirse de corto: «Me apetecía».

Así que aquel chamizo que debutó con 17 años, ahora con alguno más, volvió a los campos de rugby con más ganas aún. «Al principio era la novedad para todos, ahora ya soy uno más, aunque a veces se me olvida que con alguno de los que hablo tienen 18 añitos», aclara.

Una de las claves de su regreso y de su buen estado la dice en voz alta: «Me divierto más que la última época, aunque ahora me toca aportar experiencia». Sin plantearse la retirada, sabe que poco a poco irá dando un paso a un lado: «Estoy bien físicamente y aunque la familia viaja a casi todos los desplazamiento, hay más cosas que hacer en la vida».

Nakayama y Asís. Asís y Nakayama. Dos ‘rara avis’ en los campos de Pepe Rojo.