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Gran segunda parte del Hermi El Salvador, que, con su victoria ante el líder, aprieta más la Liga

El Hermi El Salvador dio una demostración de su poderío en la visita de líder, la UE Santboiana, a los campos de Pepe Rojo. Los catalanes, que llevana invictos al feudo vallisletano, vieron como el Chami se hacía con la victoria en un partido en el que fue superior, sobre todo en una excelente segunda mitad en la que el alumno, Juan Carlos Pérez, ganó la partida al maestro, Lewis Williams. Resultaron clave los cambios en delantera que introdujo el técnico chamizo, que permitieron que el cuadro local mantuviese un ritmo altísimo ante el que poderío barcelonés se fue diluyendo.

Los primeros veintincinco minutos fueron visitantes. Santboi la imprimió un fuerte ritmo al encuentro y el Hermi se defendió como gato panza arriba. La defensa chamiza aguantó bien el chaparrón. Los catalanes solo logran un pequeño botín con un golpe de castigo transformado por Baró. Ahí murió el poder anotador de la Santboiana.

Con el paso de los minutos, las fuerzas se fueron igualando. El Chami estaba menos presionado y ya no se jugaba tanto en terreno local. Entonces llegó una jugada clave, la exclusión de diez minutos por parte del visitante Puigbert. Los barceloneses jugaron con catorce el tramo final de la primera mitad y el Chami lo aprovechó. Llegaron los dos primeros ensayos castellanos. Marrón, tras una acción de empuje de toda la delantera, anotaba la primera marca. Era el minuto 37. En el último antes del receso, Pearce subía el segundo ensayo al casillero del Chami tras una garrafal fallo defensivo de la Santboiana. El Hermi se marchaba al descanso con un 14-3.

E la segunda parte, la superioridad local fue apabullante. Los cambios en delantera fueron claves ante un rival cansado y que fue perdiendo gas con el paso de los minutos. Núñez anotaba el tercer ensayo y Carter, el cuarto, el que daba el bonus a los locales.

El Hermi no bajó los brazos y siguió a lo suyo. Vino el ensayón de De la Rosa, una jugada soberbia del joven ala chamizo, y el segundo de Pearce. El 36-3 dice bien a las claras las diferencias que se vieron sobre el césped de Pepe Rojo.