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El mejor equipo de la primera vuelta se ha diluido en la segunda. Ese es el Hermi El Salvador. Juan Carlos Pérez, su técnico, indaga en las causas de esta situación. Las lesiones, la cortedad de la plantilla o las tres derrotas consecutivas ante el Quesos Entrepinares son algunos de los motivos que el entrenador chamizo baraja para explicar esa mala segunda parte de la competición. Pese a ello, Pérez confía en que su equipo será capaz de superar el duro examen de cuartos en el feudo del Bathco.

Juan Carlos Pérez.

Foto Á. Salvador: Juan Carlos Pérez posa con un oval ante la fachada de la Universidad de Valladolid.

–¿Qué es lo que ha pasado en esta mala segunda vuelta tras una primera primorosa?

–Acabamos primeros la primera vuelta, con diez victorias y una derrota. Empezaron a suceder cosas clave en el último partido de la primera vuelta ante el Gernika en casa. Tenía mucha confianza en este equipo, pero la plantilla era realmente corta. Ahí empezó a torcerse. Luego vinieron tres partidos muy dolorosos para nosotros, que fueron las tres derrotas seguidas ante el VRAC. Nos costó mucho recuperarnos de ellas. Lo primero, mentalmente. Nos crearon dudas que hasta el momento no teníamos. Vienen la lesión de Asís, Max Vega y Dani Marrón, sabiendo además que tenemos un calendario más complicado en la segunda vuelta, pues hay que visitar a Cisneros, Bathco y Santboiana.

–Los refuerzos, como McDonald o Talanoa, no han dado la talla…

–Con sus fichajes buscábamos dar un paso adelante al ver las bajas que teníamos. No podíamos contar ni con Víctor Sánchez ni con Álvaro y Gonzalo Núñez. Además, Pelayo Ramos lo dejó por motivos laborales. Eran las bajas de cuatro titulares. Debíamos traer algo. Ni McDonald ni Talanoa han tenido mucha suerte. El delantero hace un buen partido en su debut frente a la Santboiana y se lesiona por dos meses, por lo que le ha costado entrar. Talanoa vino en enero, con los partidos más complicados y con el equipo más depresivo, y no ha cumplido con las expectativas que esperábamos de él. No nos ha quedado tiempo para reaccionar. Cuando traes a alguien a media temporada, tiene que ser sin hacer experimentos.

–La derrota en el campo del Gernika, que lleva al Hermi a jugar fuera el partido de cuartos, ha sido la guinda.

–Era un choque ante un rival muy difícil. Solo había perdido dos partidos en casa ante Cisneros y VRAC. El equipo no tiene ese poso para sacar el encuentro adelante, de controlarlo sin mayores problemas. Ganábamos a falta de doce minutos, justo entonces nos expulsan a un jugador y perdemos. Este equipo, desde los partidos frente al Quesos, se muestra débil.

Salir del lío

–¿Ha sido más un bajón emocional que de juego?

–Tiene que ver también con el juego. En la primera vuelta, los rivales no aguantaban nuestro ritmo y encima teníamos recambios de calidad en la delantera. Con las bajas, hemos tenidos que dar más minutos a hombres como Mamea, que no ha tenido descanso y lo hemos machacado. Casi todos los encuentros los hemos perdido en los últimos quince minutos. Eso deja claro que no hemos tenido el ritmo de juego de la primera vuelta.

–Quedar quinto en la fase regular obliga a jugarse el pase en el complicado campo del Bathco.

–Se trata de un campo muy difícil para nosotros. Si nos encontramos cómodos jugando en casa, con la derrota en Gernika nos hemos metido nosotros mismos en un lío. Si ya no quieres disputar los cuartos fuera, menos todavía en Santander. Nos hemos metido nosotros ahí en una segunda vuelta mala y nosotros debemos intentar salir de la situación.

–En estos meses ha tenido que ejercer casi más de psicólogo que de entrenador con los suyos. Choca, porque el Chami nunca ha mostrado debilidad en el aspecto mental.

–Siempre hemos sido un equipo mentalmente fuerte. También ha disfrutado de un vestuario fuerte y unido, y este año no lo ha sido tanto. Nunca me he quejado de las bajas, pero estas nos han hecho mucho daño dentro del vestuario, pues son jugadores que hacen piña y ejercen de líderes. De psicólogo llevo haciendo tres o cuatro meses. Si me preguntas el sábado después de la derrota ante el Gernika, te digo que tenemos cero opciones de pasar el choque de cuartos de final. El domingo ya teníamos el 50% y el lunes ya creo en mi equipo al 100%. Cada vez que veo la intensidad con la que entrena la plantilla, considero que podemos pasar. Seré un loco, no lo sé, pero confío mucho en mis jugadores y en ganar en Santander.

-Está convencido de que el Chami va a sacar la raza.

–Cuando estás en la lona, tienes dos opciones: rendirte o levantarte aunque estés grogui. Nosotros somos de estos segundos. Pusimos una valla en Pepe Rojo que dice que somos un equipo que nunca se rinde y eso lo vamos a demostrar hasta el final. Mientras yo sea el entrenador de El Salvador, rendirse nunca será una opción.

–El premio es medirse al Quesos Entrepinares en semifinales. Si un equipo le puede hacer daño es El Salvador, ya que el factor campo se anula.

–Ellos (el VRAC) lo saben. No quieren vernos ni en pintura, a pesar de que son superiores en casi todo. Si en estos momentos hay un equipo capaz de hacerles daño, ese somos nosotros. La posibilidad de enfrentarnos a ellos en semifinales es un cosa que nos ha venido bien para reanimar a los jugadores.