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Valladolid, 13 abr (EFE).- A la final de la Copa del Rey de rugby, que presenciará el domingo en Valladolid Felipe VI junto a 26.000 espectadores en el estadio José Zorrilla, se ha sumado la reventa al haberse agotado las entradas para el partido entre SilverStorm El Salvador y Quesos Entrepinares, ambos de Valladolid.

En cualquiera de las plataformas de internet en las que se venden productos se pueden encontrar entradas a un precio mayor que el normal de diez euros, para un acontecimiento histórico, ya que supondrá un récord de espectadores en la historia del rugby nacional.

El SilverStorm El Salvador y el VRAC Quesos Entrepinares preparan con gran intensidad un encuentro que supondrá un antes y un después en la historia de este deporte y que los amantes del rugby confían en que sirva como trampolín para darle el reconocimiento que merece.

No todos van a poder disfrutar de ese día en el estadio, ya que pocos creían que se fuera a llenar y, cuando quisieron adquirir las entradas, ya se habían agotado, lo que ha provocado la aparición de una reventa que “es imposible de controlar”, ha admitido a Efe el alcalde de Valladolid, Óscar Puente.

“La gente es muy lista y sabe cómo puede vender las entradas”, ha reconocido el edil, y así, el que siga buscándolas, tendría que abonar desde los 40 euros que se pide por la más barata hasta los 200 de la más cara, e incluso los niños, cuyas entradas eran gratuitas, ahora valen hasta 50 euros en el mercado negro.

En un intento de evitar estos abusos, los clubes han organizado una “Fan Zone” (zona de convivencia de aficionados) alrededor del estadio, con varias carpas en las que se podrá beber lo que estará prohibido dentro del estadio José Zorrilla, lo que también ha sido motivo de polémica, y se podrá seguir el partido a través de pantallas gigantes.

También en estas instalaciones, una vez acabe el partido, se podrá disfrutar del conocido “tercer tiempo” del rugby, en el que todas las aficiones se reúnen y conviven en un ejemplo de deportividad y respeto, valores que caracterizan al deporte oval y que se van a exportar este domingo como ejemplo para la sociedad.

Todo está preparado para vivir un día de fiesta en la ciudad, de los amantes del rugby y del deporte, de quienes quieren ver cómo Valladolid está en boca de todos gracias a dos clubes que tantas alegrías han dado, con numerosos títulos de liga y Copa en su haber, y que lucharán por añadir otro más, en el derbi más trascendente.

Que nadie se sorprenda si ve a algún aficionado con falda escocesa: es un seguidor del VRAC, que ha basado siempre su juego en el de Escocia y, por ello, su himno también es el de esta nación del Reino Unido.

Por el contrario, los que vistan de blanco y negro serán los aficionados de El Salvador, un club con más de cincuenta años de historia que nació en el colegio que les da su nombre y cuyo himno rememora.

Los ritos de la victoria llevarán al Quesos a la fuente de la Plaza de Madrid y, a El Salvador, a poner la bandera blanquinegra a la estatua del Conde Ansúrez, en la Plaza Mayor, todo ello bañado con cerveza y con la alegría de dos equipos que han conseguido dar valor al rugby gracias a su trabajo y tesón.

Además, permitirá estrechar lazos en una jornada lúdica a políticos habitualmente enfrentados en los escaños del Parlamento, como la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que han confirmado su presencia en el palco del José Zorrilla.

El alcalde de Valladolid también cursó una invitación al actor Javier Bardem, reconocido aficionado al rugby, aunque en este caso no parece que vaya a aceptarla, como sí hizo el rey Felipe VI, quien inicialmente declinó asistir por motivos de agenda, pero que finalmente sí tomará el relevo a su bisabuelo, Alfonso XIII, el último monarca en presenciar un partido de ruyby, allá por 1929. EFE